Cats of Microsoft, el grupo para los amantes de los gatos


Cómo un grupo de empleados amantes de los gatos construyó un lugar muy unido al cual pertenecer y encontrar un propósito mayor.

 

Por: Natalie Singer-Velush

 

Ya le ha sucedido a Karen Easterbrook en algunas ocasiones, y parece que siempre le sucederá. Está en una reunión de trabajo con personas de otros equipos y la gente comienza a presentarse. Cuando es su turno, dice su nombre y de manera inevitable, alguien suelta de golpe, “¡Tú eres la mujer de los gatos!”

“Siempre me pasa, es algo con lo que vivo”, comenta Easterbrook.

Si no es reconocida en una reunión, es un juego del gato y el ratón en el pasillo.

“Bromeamos sobre el hecho de que así nos reconocemos: tienes pelo de gato en tu espalda”, mencionó Easterbrook, que trabaja en criptografía post-cuántica en el grupo de Inteligencia Artificial e Investigación en la empresa. Hace poco, adoptó un gato atigrado de 12 años con inconfundible abrigo anaranjado. El pelo de gato en la ropa “es nuestra señal distintiva. Asentimos y sabemos que eres parte de la familia”.

Esa familia de la que habla es Cats at Microsoft, un club de fanáticos de los felinos que durante la década pasada ha dado la bienvenida a cientos de empleados y exempleados a su clan. El grupo no sólo ha ayudado a los empleados a navegar el gozo y el sufrimiento de ser dueños de una mascota, también ha brindado invaluables conexiones de carrera y ha llevado a un impactante proyecto comunitario de rescate que nadie hubiera imaginado cuando llegaron por vez primera en búsqueda de consejos respecto a rascar postes y castración.

En un lugar de trabajo global tan grande y en constante movimiento, puede resultar retador en ocasiones encontrar un lugar que se considere propio – un punto acogedor para fomentar relaciones a largo plazo, buscar consejos, y explorar intereses en común. Cats of Microsoft ayuda a desenredar esa bola de hilo.

La historia de Cats of Microsoft es una historia de gatos increíbles y gatos nuevos, introvertidos y extrovertidos, ingenieros y gerentes de programa y asistentes administrativos. Es una historia de los juguetones y los tímidos y los muy independientes, todos reunidos alrededor de memes de gatos, haikus felinos compuestos de manera cuidadosa, y correos de viernes que presumen a la “miauscota” más perfecta del mundo.

Es una increíble historia que muestra que todo es posible cuando conectamos con nuestras pasiones y hacemos espacio para las cosas que nos importan. Una historia que prueba que los gatos siempre terminan primero.

Mejor que la hierba gatera

Todo comenzó hace una década, cuando Peter, el gato de Susan Bunch, se rompió una pata. Ella fue al veterinario de emergencia, quien le dijo que serían 4 mil dólares por la cirugía. “Tenía pocos años en Microsoft, niños pequeños, cientos de restricciones y responsabilidades – no podía pagar la cirugía. El veterinario dijo, ‘Si no tienes el dinero, vamos a tener que poner a dormir al gato’”.

Bunch sintió que se le rompía el corazón. Puso al gato a dormir.

“Luego, mi propio veterinario vino y preguntó por qué no sólo amputamos la pierna. Yo dije, ¿Qué? Quería hablar al respecto con alguien, pero sentía que era algo fuera de lugar hacerlo en el grupo de empleadas mujeres del cual era parte en ese entonces. A pesar de eso, noté que la gente respondía las preguntas que publicaba así que pregunté, ¿Quieren tener un grupo de gatos?”

Fuego, mientras se relaja en el porche, apareció en el calendario de Cats of Microsoft.

Algunos empleados se unieron a la idea y así fue como inició el grupo Cats of Microsoft (Mcats).

De inmediato, la gente comenzó a publicar sobre los dilemas con los gatos y a intercambiar videos y fotos graciosas – un gato atigrado color miel acurrucado bajos las sábanas, una sospechosa cola color ébano que sale de un escondite. Después de unos años, más empleados escucharon sobre el grupo a través de una historia interna y los miembros entonces llegaron a ser 3 mil.

Mientras algunos miembros son muy activos, muchos de ellos son sólo observadores, comentó Bunch, que trabaja en servicio al cliente y soporte. “Bueno, no me gusta mucho la palabra “observador”, corrige. “Ellos son los gatos del granero. Los más salvajes. Yo funciono como la mama gato. De vez en cuando, la gente no se pone de acuerdo sobre qué hacer en cierta situación – alguien dirá, ‘¿No quieres intentarlo de nuevo?’ cuando alguien publica sobre enviar al gato a otro hogar debido a alergias. Y entonces yo entro y digo ‘no, no, seamos amables’. En ocasiones la gente es demasiado entusiasta”.

Como en el reino de los gatos.

En ocasiones, comenta Bunch, los miembros que han estado en el alias por años se ponen en contacto por primera vez porque sus gatos están en verdad enfermos, necesitan inyecciones, o tienen alguna preocupación referente a su salud para la cual necesitan consejo. Sin lugar a duda, menciona Bunch, “alguien tiene una hoja de Excel para eso”.

No tan en el reino de los gatos.

Adopción, divorcio, cambio de residencia en el país o a otro país, cambio de empleo, gente que enferma o que fallece – el grupo ha enfrentado todo tipo de crisis. Hace poco, comenta Bunch, los miembros del grupo se unieron para preguntar “¿Qué hay del gato?” y encontrar maneras de ayudar. Los integrantes han cuidado, alimentado, y reubicado los gatos de otros, han recogido gatos abandonados cuando los dueños se encuentran atascados de manera inesperada, y han encontrado suministros y consejos para problemas que van desde comedores quisquillosos a nervios por castración.

“Esto se ha convertido en una importante red de soporte personal para la gente, no sólo referente a la pérdida de una mascota, también en muchos aspectos de sus vidas”, comentó Easterbrook, quien ha perdido dos de sus mascotas en los últimos 12 meses. “Es un grupo de personas muy poderoso; he podido estar ahí para la gente, para ayudarles durante la depresión que sienten en su vida. Nunca pensé que un grupo llevara a eso”.

Debido a que Mcats tiene no solo una red de empleados, sino también un grupo de Facebook que incluye a exempleados, en ocasiones la gente por error busca unirse, como los estudiantes que buscan el MCAT – el examen de admisión para la escuela de medicina.

“Y yo les digo no, no es aquí”, mencionó Bunch. “Se escucha muy gatuno, pero les digo, ‘No, vayan hacia otra dirección’”.

Además de compartir memes de gatos y resolver misterios de la distancia que toman a veces los felinos, los humanos que pertenecen a Mcats también han visto beneficiadas sus carreras. “La gente se conecta. He encontrado mentores profesionales de trabajo”, mencionó Bunch. “De algún modo, una conversación sobre Mr. Fluffly Pants se convirtió en, ‘Tengo un proyecto para el que necesito ayuda’, y, ‘Yo trabajo en seguridad, qué te parece esto’”.

Todo este apoyo, amistad, y conexiones se parecen al maullido. Pero esto es sólo la superficie del impacto que tiene Mcats.

Gatos para el bien

Alrededor de un año después de que se creó Mcats, Bunch tuvo la idea de lanzar una recaudación al reunir un calendario gatuno con algunas de las imágenes que los miembros quisieron compartir. En ese entonces ya había un calendario de perros en Microsoft y, bueno, todos sabemos lo irritados que se vuelven los gatos cuando son desplazados por los ansiosos y necesitados caninos.

(Para hablar en serio, el grupo “no es opuesto en definitiva a ayudar a los perros”, comentó Easterbrook. “Pero investigaciones muestran que, por lo general, el peor resultado en áreas de necesidad es para los gatos”.)

Un grupo central de voluntarios, que incluye a Bunch, Easterbrook, y Kristi Minietta, invitó a los empleados a que enviaran imágenes, que por lo general vienen acompañadas con historias divertidas o emotivas sobre sus mascotas. El equipo decidió enviar todo lo recaudado por la venta de los calendarios a Forget Me Not Animal Shelter en el Condado de Ferry, en la parte rural del Este de Washington. El albergue tenía una propiedad bastante precaria, un hogar móvil de un solo pasillo para sus animales, y no tenía agua potable. “Los voluntarios llevaban el agua en envases de leche, a mano”, comentó Bunch.

Ese primer año del calendario, el equipo de Mcats pensó que conseguiría algunos cientos de dólares por la venta de los calendarios llenos de caras tiernas e increíbles bigotes. Recaudaron 30 mil dólares.

Este año, en el décimo aniversario del calendario, los empleados y exempleados de todo el mundo participaron. El año pasado, el equipo – que ahora incluye a los empleados Bunch, Easterbrook, Emily Hoffman y Alex Sutton – recibió solicitudes de fotos de cerca de 450 personas.

Los gatos reciben cuidados y aire fresco en Forget Me Not Animal Shelter.

Las tomas para Cat of the Month son elegidas de manera anónima por los empleados de Forget Me Not; la gente puede comprar lugares diarios para las fotos que creen que mejor resaltan la actitud de sus peludos amigos. Y todas las solicitudes son llevabas al cuarto de luz para ajustar color, recorte y ser impresas. Después de que son seleccionadas las imágenes finales, los calendarios – el equipo ahora produce dos calendarios de 365 imágenes – son diseñados, producidos y distribuidos por el equipo. Es una iniciativa voluntaria masiva.

“Soy vista como la extraña mujer que el año pasado apareció con una memoria flash e imprimió 1,243 fotos de gatos en Costco. Seguro alguien quiso preguntarme, ‘¿Necesita hablar con alguien sobre esto?’”, bromeó Easterbrook.

Pero todo esto lo vale. El alcance del proyecto ayuda a los empleados a forjar “esa conexión con gente que se encuentra en diferentes áreas”, mencionó. El año pasado, los calendarios recaudaron 90 mil dólares para el albergue. Los fondos conseguidos a través del programa de donación de empleados de Microsoft y sus becarios, exempleados, becarios y otros participantes – más de medio millón de dólares en total desde su creación – han permitido a Forget Me Not construir una instalación de servicio completo que incluye un centro médico, un ala de adopción, un programa de captura-esterilización-retorno y ha ayudado a darle nueva forma, de manera importante, al cuidado animal y esfuerzos de rescate en el Condado de Ferry. El programa de donación de empleados de Microsoft, que iguala las donaciones en efectivo que realizan los empleados y paga a las organizaciones no lucrativas 25 dólares por cada hora que pasa un empleado como voluntario, recaudó más de 142 millones de dólares tan sólo en 2016.

Tiffany Fortin, gerente de albergue en Forget Me Not Animal Shelter (izquierda), y Susan Bunch, trabajan la mesa de calendario de Cats of Microsoft en Give Fest 2017.

Cada verano, algunos miembros de Mcats viajan al albergue para ver el impacto, y cada año el equipo que lo lidera pregunta a los participantes del calendario sobre cuáles son sus prioridades para el proyecto, mencionó Easterbrook.

Otros equipos en Microsoft e incluso de otras empresas han contactado a Mcats para recibir consejos sobre cómo lanzar sus propios proyectos altruistas con éxito. El equipo – al ser amantes de los gatos – siempre comparten sus aprendizajes.

“Se trata de una transformación, desde no saber qué hacer a convertirte en un mentor para le gente”, aseveró Easterbrook. “Es algo muy poderoso”.

Tiempo para retozar un poco

Aunque algunos miembros están ocupados en la locura de la locura anual, de manera eventual Mcats retomará el ritmo del resto del año: compartir consejos, hacer bromas, encontrar a los suyos en los pasillos, e intercambiar historias graciosas – algunas de las cuales quedarán para la historia o incluso por nueve vidas más.

Como aquella donde el gato de un miembro decidió caminar a través de una computadora durante una reunión, arrancar Excel, escribir una fórmula y ejecutarla, comentó Bunch.

La empleada Rachael Heade escribió este haiku sobre Lewis y lo compartió con el grupo Mcats.

“Es ese alivio divertido que es tan difícil de encontrar cuando estás en un mundo donde, entre computadoras y teléfonos, todos siempre quieren algo de ti”.

Y aunque los gatos son solitarios por naturaleza, los humanos de Mcats no dejan de hacer amigos. Como Bunch y Rachael Heade, que trabajan en datos corporativos y políticas y cumplimiento de normas de retención de documentos, que se han hecho muy amigas al tener gatos negros y bromear sobre el romance entre ellos. Por desgracia, Lewis, el gato de Heade, protagonista del haiku hecho un querido meme y apodado “Defensor del Reino” por su habilidad para cazar ratones, murió de manera inesperada hace unos meses.

“Por 10 años pude dar mis condolencias a tanta gente que perdió a sus mininos, y luego, fue mi turno de recibirlas. Fue algo reconfortante y un gran consuelo. La gente recordaba cosas sobre Lewis, una foto de su cola, lo que fuera. Se sintió como una verdadera comunidad”, comentó.

Y para dar un poco de perspectiva. “Microsoft puede ser en ocasiones un lugar con mucha presión y de pronto un poco serio. He tenido días en los que no estoy de humor y voy al alias de los gatos, y siempre hay algo ahí que me recuerda que al final somos muy humanos; todos tenemos algo que amamos fuera del trabajo”, finalizó Heade.

De manera irónica, a Scotty, el gato negro de Bunch, le fue amputada una de sus patas – la misma operación que pudo haber salvado a Peter durante la emergencia que llevó a la creación de Mcats.

Cuando Scotty tuvo su cirugía, Mcats envió canastas de regalo repletas de juguetes con sonidos y hierba gatera. Y a pesar de la mirada curiosa de los agentes de aduana, Heade incluso le compró a Bunch un regalo especial de su viaje por Alemania: un pequeño poste para rascar el lomo para Scotty.

 


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