We Happy Few: Una oda a la ‘alegría’ en un distópico infierno urbano


Nuestra demo del juego de Compulsion Games, We Happy Few, comenzó en una casa de seguridad cerrada, donde el confundido y aturdido protagonista, Arthur Hastings, despierta con pocos recuerdos de cómo terminó en ese extraño bunker y con un traje rasgado.

Por fortuna, David Sears, director de diseño, estaba disponible para llenar algunos huecos en esta misteriosa historia de fondo y locación de este juego de terror de modo historia en primera persona. “We Happy Few se encuentra ubicado en una historia de un futuro alterno distópico de Inglaterra, después de la Segunda Guerra Mundial”, comentó Sears. “Todo el juego está basado en varios personajes con los que puedes jugar, para tratar de escapar de esta demente serie de islas en las que todos toman una píldora de la felicidad llamada ‘Joy’. Esta píldora les hace olvidar ‘la cosa tan terrible’ que sucedió hace un día.

Resulta que Arthur, así como los otros personajes con los que se puede jugar, son “Downers”, personas que se han negado a seguir con el consumo de Joy y conformarse con esta pesadilla totalitaria. Después de hacernos de una barra de acero de una víctima suicida que (según Sears) intentó y falló en la creación de la misma ruta iluminada de Arthur, pudimos salir de la casa de seguridad y recorrer las calles del Garden District del juego.

Armados sólo con la barra de acero, el arma más básica para una lucha, enfrentamos con entusiasmo nuestra recién adquirida libertad y comenzamos a explorar el mundo abierto y lleno de detalles. Por desgracia, nuestro recorrido turístico de este mundo bastante atmosférico se vio cortado por un par de Bobbies que se acercaban, policías con máscaras siniestras que muestran una sonrisa estática. Como explicó Sears, todos los ciudadanos deben utilizar las atemorizantes capas, para no parecer felices en extremo en todo momento.

Debido al actual estatus de Arthur y su poco feliz apariencia, evitamos el alboroto y nos adentramos en un edificio cercano. Nos hicimos de un poco de carbón, uno de los numerosos elementos que soportan el profundo sistema de fabricación del juego, antes de ser atacados por el paranoico dueño de la residencia. Después de atacar de manera brutal al enemigo con nuestra confiable barra, regresamos a las calles sólo para descubrir un aparato de seguridad parecido a un punto de control que bloquea nuestro camino. Nombrado como un “Joy Detector” por Sears, el dispositivo es capaz de medir el nivel de la droga en nuestro sistema antes de decidir si podemos avanzar… o ser rostizados por bobinas cargadas de electricidad.

No intentamos pasar esta potencial prueba mortal, pero fuimos detenidos casi de inmediato en nuestro camino por un extremo caso de deshidratación. We Happy Few toma sus elementos de supervivencia muy en serio y castiga a los jugadores que no administran de manera adecuada sus recursos. Hambre, sed, cansancio, e incluso la suspensión en el consumo de Joy pueden ser tan letales como los dementes habitantes del juego. Los medidores básicos de salud y resistencia deben ser monitoreados de manera cuidadosa en todo momento.

Después de tomar de manera desesperada una botella cercana, rellenamos de manera parcial nuestro suministro de agua y seguimos nuestro camino. Sin embargo, nuestra recuperación duró poco, pues el contenedor que vaciamos a tragos de manera ansiosa estaba lleno de alcohol. Mientras que la bebida para adultos (que también puede ser utilizada para sobornar Bobbies) reduce de manera parcial los efectos de la deshidratación, también nubla tu visión y hace que te marees. En nuestra ebriedad, caímos en las manos de la malvada fuerza de la ley que antes habíamos evitado.

Con un Arthur sangrante, caído en los adoquines, nuestra demo llegó un cierre poco ceremonioso. Tratar nuestra deshidratación con una cerveza antes de ser golpeados hasta la muerte por un par de locos enmascarados no fue la salida más heroica, pero nos ofreció una probada del trio de diversos estilos de juego de We Happy Few. De acuerdo con Sears, el juego apoya el robo, la agresión y la conformidad. El último, y más matizado enfoque, suena en especial interesante, pues incluye la posibilidad de utilizar disfraces y mezclarse entre la multitud.

Basados en nuestro corto tiempo con el pobre Arthur, no podemos esperar poder ver cómo colisionan estos promisorios elementos. También esperamos aprender más sobre “la cosa tan terrible” cuando We Happy Few llegue a Xbox One Game Preview, el 26 de julio de este año.