El Gobierno que viene (3 de 4)


Viene de El Gobierno que viene (2 de 4)

Seguimos con la tercera parte de esta serie. Especialmente motivado tras encontrarme ayer con un lector de la serie que me apremió a publicar la siguiente parte (Gracias por el interés D. Mariano Benito Sonrisa )

La realidad es mucho más obstinada de lo que nos gustaría, dependiendo de las pretensiones que tengamos. Gavin habla en el libro de como las compañías clásicas, como los proveedores de servicios de telecomunicación, cable etc luchan en contra de cualquier nueva tecnología que pudiera recortar su negocio. Y en general como los INTERESES ESPECIALES inundan el sistema con fondos para bloquear las iniciativas que no les gustan. Tampoco ayuda a la innovación la cultura del sector público en el que se premia más el tiempo de permanencia en el puesto que la innovación o la creatividad. Esa es una herencia por la que otros “nuevos” países (como Estonia p.e) no se ven lastrados.

Y es que la Burocracia por definición quiere lastrar la innovación. La resistencia al cambio no es un solo asunto de gobiernos. Propón en tu empresa un simple cambio de sistema de correo, o en una ciudad un cambio de prefijo telefónico. En este último caso, la gente ha reaccionado como si se hubieran violado sus derechos más fundamentales.

Pero con los gobiernos, sumamos otra complicación adicional y es la burocracia implícita.

Reglas, normas, leyes, regulaciones de forma que la gente no esta segura sobre si lo que se les permite hacer es menos de lo que se supone que deben hacer.

Nuestro gran Forges, siempre tan agudo y certero Sonrisa

Así que mejorSafe” than “Sorry”. Resistir cualquier nueva tecnología en el gobierno es la posición por defecto. En el mejor de los casos, el gobierno es lento en adoptar lo mejor. En el peor de los casos es hostil al cambio.

Es cierto que estamos en el principio de algo importante, y en unos años será difícil imaginar como hacíamos las cosas sin tener un Wall de Twitter detrás, pero siendo honestos, nadie tiene una clara foto de a dónde vamos. Pero si de que nos movemos.

Tampoco es fácil saber que tecnologías están para quedarse. La lista de fracasos tecnológicos excede la de las tecnologías asentadas (Buzz, MySpace, Second Life etc..).

La verdad es que, no todo el mundo es un “early adopter”. Y es difícil adoptar una nueva tecnología incluso cuando estás seguro de que perdurará bastante tiempo. Entonces, ¿Cómo podemos esperar que nuestro gobierno grande, lento esté en la línea de frente de la innovación? Y especialmente cuando ese panorama de innovación está repleto de predicadores de “Next Big Things”??

Obama decía en 2011: “No podemos liderar un futuro con un Gobierno del pasado. Vivimos y hacemos negocios en la Era de la Información, pero la última reorganización más grande del gobierno ocurrió en la era de la TV en Blanco y Negro” Y ponía un ejemplo concreto: “--- el Dpto. de interior es responsable de los salmones cuando están en los ríos, pero el departamento de comercio lo es cuando están en agua salada. Y he oído que la cosa se complica cuando están ahumados”

La Burocracia has sido muy importante durante los últimos 90 años y especialmente para prevenirnos de patronos, señoritos, enchufes, corrupción etc.. Sin un proceso y unas normas, eso simplemente habría sido generalizado y la situación anclada en una era casi feudal.

Yo soy el Estado, y te hago legar lo que te corresponde y tu lo recibes como sujeto pasivo. Una sola dirección. Tu votas, yo mando. En el mundo pre-Internet esta aproximación vertical top-down ha funcionado. Pero la tecnología actual no se puede/debe ignorar.

La gente corriente no necesita ya nunca más al político o a la sociedad o a la elite para que le cuenten lo que ocurre, lo que hacer, lo que votar, como vivir. Ahora todos pueden investigar, publicar, organizar o hasta incluso fomentar una revolución, desde sus portátiles, tabletas, Smartphone. Y la forma en la que la gente se aproxima a la autoridad ha cambiado mientras que nuestras instituciones y estructuras siguen sin exactamente igual. Y esto solo hace aumentar el gap entre los ciudadanos y los gobiernos.

Un Venture Capitalist comparte con Gavin su sentimiento de que “los políticos parecen vivir en un universo paralelo. No se quienes son. Simplemente no puedo entender lo que dicen. No hablan como todo el mundo que conozco”

Bill Clinton opinaba al respecto que “lo bueno del Social media es su impaciencia institucionalizada. Porque lo malo de la burocracia es que, siempre encontrará una razón para no hacer algo”.

Y Aquí lo dejo. hasta la semana que viene…


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