Conmoción en España


Miércoles 13 de Agosto. Aeropuerto de Palma de Mallorca. 15:20. Ahí estaba yo dispuesto a embarcar con mis tres hijos en un vuelo de Spanair dirección Madrid tras haber pasado 10 días en Mallorca. No es difícil imaginar el tipo de pasaje, niños dando la lata, familias completas, parejas jóvenes, misteriosos solitarios, tripulantes de eterna sonrisa, abuelos, algún que otro bebe etc.. Recuerdo las risas de algún pasajero cercano al sitio de mi hijo de 7 años, cuando tras media hora de espera en pistas de despegue  (mucho tráfico) pregunta en alto el clásico "¿Papa, ya hemos llegado?"


No me resulta difícil imaginar un ambiente similar ayer día 20 de Agosto en el interior del JK 5022, minutos antes de que todo terminara para ellos de forma tan trágica.


Que cercano nos ha tocado a todos el accidente de ayer del vuelo JK 5022 con destino a Las Palmas de gran Canaria. ¿Cuántas veces no nos habremos visto en un vuelo de tales características? Vuelos en los que la máxima preocupación es, al menos en mi caso, ver si la actividad de mi hijo pequeño está cruzando el umbral de aguante del paciente pasajero que le ha tocado en el asiento de delante. Y poco más.


Pero aquí estamos medio país con una empática y sincera congoja tras la tragedia de ayer, en la que a la vista de los restos del accidente, lo milagroso es que haya habido supervivientes.


Ayer fue uno de esos días que seguramente todos recordaremos en un futuro el lugar donde estábamos, y lo que hacíamos cuando nos enteramos de lo que sucedía (como el 11-S, 11-M ...). Fué un día día de televisores encendidos, y de cierta reflexión sobre la  tremenda lotería en la que a veces se convierte la existencia por circunstancias como esta y otras muchas. Y sobre las cosas realmente IMPORTANTES de la vida.


Un familiar mío muy cercano es tripulante de Spanair, y después de haber confirmado que afortunadamente no volaba ese día (en una ruta habitual para él), también pude ver la tremenda tristeza que se abate sobre este colectivo por un triple motivo: el de ser compañeros de trabajo, y amigos en algunos casos, de algunos de los 10 tripulantes fallecidos,  la locura y extraña sensación de sentirse a la vez superviviente de tan terrible circunstancia y sobreponerse lo suficiente como para continuar desempeñando su trabajo de forma cotidiana en tan evocador escenario.


En fin, desde este humilde blog un inmenso y solidario abrazo a todos los familiares de los afectados por esta tragedia, que a todos nos conmueve y nos afecta, auque a la vista de algún titular de periódico de hoy, hay quien no espera siquiera 24 horas antes de intentar sacar algún tipo de inaudito, inoportuno y tempranero rédito político sobre tamaña tragedia humana. Y es que hay gente que parece tener en las venas mas tinta que sangre.

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